2023 rw cyberharassment rsf
Seguridad digital

Ciberacoso – Parte 1: el stalking y el swatting

This post is parte 1 de 3 in the series Ciberacoso

El stalking y el swatting son tácticas de ciberacoso que se utilizan con frecuencia contra los periodistas. En este primer artículo de una serie de tres dedicada al ciberacoso, Reporteros Sin Fronteras (RSF) propone medidas preventivas frente a estas modalidades de ataque.

El stalking y el swatting son prácticas destinadas a intimidar o amenazar a periodistas, a menudo con consecuencias en la vida real que pueden poner en peligro su integridad física. Estas dos conductas son ilegales en casi todos los países del mundo. Al igual que otras formas de acoso digital, estos ataques afectan de manera desproporcionada a las mujeres periodistas.

  • El acoso en línea, o stalking, consiste en perseguir o acosar a una persona, un grupo de personas o una organización, sometiéndolos a una atención indeseada y obsesiva en Internet. Las tácticas de ciberacoso incluyen acusaciones falsas, amenazas, vigilancia de las actividades digitales, violencia online o chantaje, a menudo asociados a maniobras de acoso real en la vida cotidiana.
  • El swatting es otra forma de acoso que consiste en enviar, con pretextos falsos, equipos de intervención de emergencia —como la policía— al domicilio de la persona acosada. Estos ataques tienen como objetivo asustar, perturbar o desacreditar a sus víctimas.

En ambos casos, los agresores suelen permanecer en el anonimato. Pueden ser desde simples trolls de Internet, que actúan por hostilidad hacia el trabajo o las opiniones de un periodista, hasta personas a sueldo de entidades que buscan causar daño. En un caso reciente registrado en Estados Unidos, miembros de un grupo neonazi tuvieron en el punto de mira a periodistas que habían revelado públicamente la identidad de sus miembros. Los agresores llamaron a la policía para provocar intervenciones en las oficinas de los periodistas y los amenazaron por teléfono y mediante la difusión de folletos.

Medidas preventivas

  • Eliminar los datos de localización: aunque es difícil prevenir por completo estos ataques, los periodistas pueden reducir los riesgos eliminando, en la medida de lo posible, su información personal accesible en Internet. En concreto, pueden dar de baja su dirección de los registros oficiales, desactivar la geolocalización en sus publicaciones en redes sociales y ocultar su dirección IP mediante una VPN u otras herramientas de ciberseguridad.
  • Documentar las infracciones: en caso de stalking o swatting, los periodistas deben conservar sistemáticamente pruebas de cada incidente ilegal (capturas de pantalla, fotos, grabaciones telefónicas, etc). Estos elementos podrán servir como pruebas documentales en el marco de posibles acciones judiciales o investigaciones.
  • Recurrir a la justicia: dado que el ciberacoso y el swatting están prohibidos en la mayoría de los países, los periodistas afectados deben informarse sobre sus derechos y los recursos disponibles en su jurisdicción. Pueden presentar una denuncia ante las autoridades y solicitar la ayuda de un abogado de confianza para iniciar un procedimiento legal.

→ Leer la parte 2: Ataques de denegación de servicio (DDoS) y ‘mail bombing’
→ Leer la parte 3: Doxxing